DECRETO 4050 DIAN PDF

Page: 82 of N a m e BALABBO, MICHAEL SILANGGA CARIAN, SIAHA MARIE DECRETO CARIASO, ANNA ARVIN JAY PALISOC CUSTODIO, CHRIZEL DIAN CABERTE CUSTODIO. Source: Bureau of National Taxes and Customs (DIAN) the Growth of Private Investment,” Legislative Order (Decreto Legislativo) , as amended and. ADORADOR, ZYZLE DIAN ADORADOR. BARRIOS, MERIEL MAE DIAN AYALA. PREVENDIDO, MAE DECRETO.

Author: Mugore Tausida
Country: Republic of Macedonia
Language: English (Spanish)
Genre: Marketing
Published (Last): 9 February 2008
Pages: 320
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ISBN: 159-8-53183-584-9
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Log In Sign Up. Haciendas y Ayllus en Bolivia: Stanford University Press, Haciendas y ayllus en Bolivia: El cambio en la cantidad de ayllus y haciendas en el 6. Desafortuna- C3 La poblaci6n tributaria masculina de Bolivia, damente, en las numerosas temporadas de investigaci6n en los archivos C4 La poblaci6n tributaria masculina de Bolivia, de Bolivia, Argentina y Espana, no logre encontrar nada de la corres- pondencia privada 0 libros de caja de hacendados individuales, ni tam- poco de las cajas de comunidad, citadas en los registros notariales y en F!

GURAS la documentaci6n estatal.

Los unicos papeles sobrevivientes de’ este ti- po se encuentran en manos privadas. Tuve acceso a algunos de ellos, los 2. Por lo tanto, la naturaleza de la documen- taci6n sobreviviente me ha obligado a subrayar los patrones generales y 4.

Mas si bien en parte de la literatura referente a la economfa rural latinoameri- cana es cian dedicarse al cambio macroestructural, no lo es en cam- bio subrayar la estructura demografica de. Contados estudios de haciendas han examinado sus caracteristicas demograficas y SOU escasos los estudios acerca de dkan comunidades indigenas y SU con- formaci6n demografica. Al igual que todo inves- gaciones en archivos y en los analisis auXiliados por computadoras.

En tigador, boliviano o extranjero, que haya trabajado en el Archivo Nacio- ese lapso publique la siguiente serie de articulos, el primero de los cua- nal de Sucre, me encuentro especialmente obligado por las diversas les apareci6 en y el Ultimo en The Intenden- estuvo bajo su direcci6n.

The Hacendados of the Department of La Paz in Tambien me encuentro en History: Essays in Honour of Magnus Momer Londres,pp. En casi todos los casos estos ensayos fueron versiones preliminares tantemente compartir conmigo su conocimiento comparativo de la his- de los temas aqui tratados, y al redactar este libro tuve que reformular- toria econ6mica y social de America Latina. Esto comprendi6 tanto un re-examen de los datos ori- En la.

Por lo por un grupo leal de estudiantes y amigos. Estoy especialmente en deuda con el difunto German H. Colmenares por instruirme en la historia legal colonial mientras com- partiamos bebidas en las barras de Sevilla.

Y sin embargo, a pe- sar de la importancia de estas clases e instituciones, existe relativamente poca informaci6n detallada sabre este tema. Esto no impidi6 a los estu- diosos proponer diversos modelos estereotipados, que hasta hace decreo poco tuvieron gran importancia en Ia literatura. En el siglo XIX los re- formadores liberales asun: La gran hacienda tuvo tanto sus seguidores como sus detractores desde comienzos del siglo XIX.

Si bien inicialmente se tuvo cierta sim- patia por esta instituci6n, en el presente siglo los historiadores han ata- cado estas propiedades privadas y propuesto como paradigma analfti-co el modelo de un “mundo” feudal, anticapitalista y todopoderoso de la hacienda.

Recientemente, diversas escuelas de analisis his- tima decada, una cuidadosa reconstrucci6n de la historia rural andina a t6rico marxista han aceptado. Ia idea de una hacienda econ6micamente manos de un dinamico grupo de investigadores bolivianos, europeos y orientada hacia el mercado, pero subrayando la mentalidad precapita- norteamericanos ha revisado por completo nuestra comprensi6n de la lista o “feudal” de la clase terrateniente2. Result6 que estas respondian a los capaz de defender sus intereses solamente a traves de espasm6dicos ac- incentivos del mercado, y que incluso la mano de obra que no tenfa tie- tos de rebeldia, o mediante formas de resistencia pasiva.

Todas estas nuevas in- Sin embargo, estos modelos de unas elites terratenientes inm6viles vestigaciones minaron la creencia largo tiempo sostenida de un mundo y nada orientadas hacia el mercado, o el de un campesinado indio ex- rural inmutab. Ie, en el cual los campesinos indios eran una masa pasiva y plotado y pasivo, han comenzado a ser cuestionados por detallados es- subyugada, mantenida asf hasta las revoluciones sociales del siglo veinte tudios regionales de la sociedad rural.

La idea de una hacienda andina que decidi explorar en detalle el funcionamiento de las hacien- no orientada al mercado o a las ganancias, posdda por una clase hacen- das y ayllus de la provincia de La Paz, durante los siglos XVIII y XIX. Otros ban sugerido una respuesta indigena positiva a la mente al sur. Este es el influyente modelo desarrollado por Chevalier en La formation des grandes domaines au Mexique. Las referencias completas de las obras citadas en las recho no siempre eran contiguas.

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Con los planes de reasentamiento hispanos se asemeja- notas aparecen en la Bibliografia. La norma era 2. Macera, “Feudalismo colonial americano”. Una presentaci6n mas que varies ayllus formasen una comunidad india libre.

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En los Andes, los dlan ayllus completa y compleja de este modelo en Kula, Teoria economica. Para el caso de Mexico vease Taylor, Landlord and Peasant in colonial Oaxaca; do la mitad de ellos una mitad “de arriba” y los restantes una “de abajo” o anansaya y y Van Young, Hacienda and Market in Eighteenth-Century Mexico.

Para el Peru vean- urlnsaya. De hecho, esta era la forma en que los encargados coloniales y republicanos se e. Burga, De la encomienda a la hacienda capitalista, y Glave y Remy. Estructura de hacer los censos registraban a los ayllus de una comunidad.

Cuando use el termino co- agraria y vida rural en una region andina. Dos de los mas interesantes estudios de este tipo son Spalding, Huarochiri, An contaba con una administracion central en representacion de todos ellos. Challenge of Spanish Conquest. Ahora se dice incluso de Me- 7. Entre las mas importantes obras reinterpretativas se encuentrail las de Murra. La servidumbre agraria en Mexico en la tributos en el Alto Peru, Saignes. Mano y ayllu andino, Grieshaber, ”Survival of Indian Commu- 6.

Se define al ayllu como una unidad corporativa poseedora de tierras, cuyos miembros las trabajan en parcelas individuales. En el perfodo precolombino el ayllu fue nities in Nineteenth-Centu1y Bolivia”. Economic Change and Rural el grupo fundamental de parentesco ficticio. Esta era una regi6n cuyo principal centro de gravedad era el glo XIX e inicios del XX, garantizaron el papel principal que ha reteni- altiplano, una elevada llanura de la meseta al este dizn sur del Iago Titica- do hasta hoy.

Era Ia elite de esta ciudad la duefia de las haciendas del ca. A 3, y 4, metros sabre el nivel del mar, la regi6n cercana al Ia- hinterland rural, y fueron estos terratenientes blancos y cholos quienes go era un excelente lugar para la producci6n agrfcola andina de altura lentamente extendieron su dominio sobre las masas rurales campesinas.

Era una de las zonas agrfcolas mas dades de multiples ayllus, luchando hasta el siglo XX par retener el ricas del imperio sudamericano espafiol, y el hogar de los indios ayma- control de la tierra y la economia de fian sociedad rural pacefia.

Ddcreto estos nes, dimensiones, estructura, distribuci6n, riqueza relativa, control sa- valles se cultivaban productos que no podian ser cultivados en el altipla- bre las recursos y patrones de movilidad de la clase hacendada. Entre estos figuraban el dcreto, el trigo, la cebada y otros cereales ra estudiado desde la perspectiva de la clase como un todo, y desde el mediterraneos en las valles altos, asi coma coca, citricos e innumerables punto de vista de don Tadeo Diez de Xian, uno de sus mas podero- especies, y otros productos tropicales en las bajos.

Al analisis de las respuestas que estas comunida- hasta el siglo XX, aunque de modo bastante atenuado. Si bien en el pe- des dieron a Ia contracciqn econ6mica de! Por altos y bajos, prefiriendo intercambiar bienes entre zonas y complemen- ultimo, se examinara en detalle Ia gran ofensiva estatal contra las pro- tar el output rfgidamente limitado del altiplano mediante la posesi6n de piedades comunales de fines del XIX, y Ia naturaleza de Ia organizaci6n tierras en varios nichos ecol6gicos.

Este complejo mecanismo era prefe- de Ia hacienda que reemplaz6 a parte importante de estas, a fin de defi- rido antes que el nexo monetario.

Como resulta obvio a partir de pleja y altamente integrada zona agrfcola. Para el siglo XVIII ella habfa cualquier estudio de la Bolivia rural contemporanea, Ia historia de esta devenido la ciudad mas grande del Alto Peru, y para fines del siglo XIX larga y compleja Iucha entre Ia hacienda y el ayllu sigue definiendo el se convertirfa en la capital efectiva del pais, pasando su poblaci6n de campo de La Paz incluso hoy en dfa, bastante despues de Ia reorganiza- 40, a 60, habitantes en este mismo lapso.

Esta ciudad era la capi- ci6n revolucionaria de la Reforma Agraria dey de Ia definitiva tal comercial y politica de la republica, ddecreto la construcci6n de una red fe- destrucci6n de las haciendas en Ia zona de La Paz.

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Las cifras derceto para la poblaci6n de la zona y la sian se encuentran en Bolivia, Censo general de la poblacion decrfto la Republica de Bolivia. Ademas de su densa poblaci6n, la tropicales y semitropicales poblados altos y bajos, de los contrafuertes provincia era de fundamental importancia como la zona nuclear de la orientales de los Andes. Mientras que los pobladores quechua-hablantes se En tiempos prehispanicos estos distritos formaron una zona econ6- encontraban dispersos por los pueblos de los distritos de Omasuyos y mica cohesionada, productora de tuberculos de altura, granos, carnes y Larecaja, los indios de la ddecreto eran predominantemente aymara- tejidos, asf como.

En las zonas a orillas del Iago y en el rfo Desaguadero tam- ca, ademas de cultivos de zonas templadas, como el mafz. Historica- 3 mente, esta region habfa experimentado un complejo intercambio de bien comprenclia a casi la mitad decretoo los uru-hablantes conocidos. En el tarclio siglo XVIII, la hacienda seguia siendo una instituci6n bienes entre las distintas zonas ecol6gicas, teniendo varias de las comu- minoritaria, aunque en crecimiento. La mayorfa de la poblaci6n campe- nidades del altiplano sus colonias en los valles bajos.

Las 1, haciendas, po- asentamientos comunales forzados del siglo XVI, mas aun asf siguieron sefdas por hacendados, comprenclian solo unos 83, trabajadores siendo de vital importancia hasta fines del XIX.

Ademas, tura muy diversificada. De este modo Pacajes y Omasuyos, en las orillas su nfunero fue creciendo gradualmente durante este lapso.

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En el otro extremo se los valles costeros del Oceano Pacifico. Era una productora principal encontraba el recientemente creado distrito de Chulumani, localizado de todos los productos agrfcolas y animales tradicionales de los Andes, fntegramente dentro de los empinados valles intermontanos de los An- y form. Los seis principales distritos de la provin- Los distritos de Larecaja cerca al Iago y Sicasica hacia el sur cia cubrlan la zona al sur y al este del Iago Titicaca, un area de unos compartfan tanto la region del altiplano como los mas templados valleskil6metros cuadrados.

Ambos cultivaban todos los tuberculos fundamenta- clia a lo largo de la meseta central conocida como el altiplano, desde las les, asi como los importantes mafz y cereales en los valles templados. Estos mismos valles orientales eran tambien centros productores de fru- tas templadas, e incluso se plantaron algunosa viiiedos en partes de Si. Vease Santa Maria, “La propiedad de la tierrra y la condici6n social de! Para se estimaba que la poblaci6n total de la provincia blancos y chotos inclusive era depersonas, lo que la hada la provincia mas populosa de la El centro de esta importante y representativa region agrfcola era Ia nueva Republica de BQ!

Pentland, “Report on the Republic of Bolivia, “, folio ciudad hispana de La Paz, con una poblacion estimada en aproximada- El examen tingiilstico mas detallado de ta regi6n es la enumeraci6n de estu- diado por Bouy5se-Cassagne, “Pertenencia etnica, status econ6mico y lenguajes en Char- cas”. Para tos urus vease Harriet Klein, “Los urus: Pueden encontrarse descripciones contemporaneas de estos distritos en Alcedo, 4.

Luis Crespo, Geografia de la Republica de Bolivia, pp. Esta cifra no in- Diccionario geografico-hist6rico de las indias occidentales o America; para un analisis cluye a Caupotican. Aquf vivfa la abrumadora mayorfa de la elite terrate- niente ausentista. En el comercio y el tesoro real de este Centro se gene- Mo det Poblaci6n india raba buena parte de la riqueza invertida en las zonas rurales de la inten- Provincia y distrito censo Hombres Mujeres Total dencia.

Por ultimo, dados el volumen de su comercio, la riqueza de su La Paz 7, agricultura y las dimensiones de su poblaci6n india, la capital y su hin- La Paza. Para co- Caupolican,menzar, vale la pena examinar la fuente basica que sera usada tanto en Total La Plata 5, 12, Tomina 6, Oruro 3, 3, Los orfgenes de las sistematicas listas regias de tributo, conocidas 13, 13, 27, Paria 7, 14, como padrones de indios o revisitas, datan de los aiios mas tempranos Carangas 6, 5, 4,8n 10, de la conquista espaiiola.